Ponte Ese Vestido Rojo

Hazlo. Ponte ese vestido rojo.

Ya sabes que lo has visto antes: ya sea guardado en un rincón de tu clóset, o en un rincón de tu mente cada vez que buscas algo especial.

Siempre es la misma voz que te dice, “Eso no es para mí. Es demasiado.” “¿Rojo? Sólo las putas usan rojo,” como una clienta me contaba que le decía su abuela.

Hazlo. Ponte ese vestido rojo.
Y agarra los tacones rojos también, de una vez.
Sé vista, celebrada, toma el protagonismo.
Si no lo haces por ti, hazlo por tus hijas, tus nietas, y las hijas de ellas.
Hazlo por todas esas mujeres a las que siempre les enseñaron a desaparecer en el fondo, a hacer lo que se les decía.
Y a mantenerse en su lugar.

Muéstrale al mundo que estás aquí, y que nadie te va a detener.